martes, 11 de agosto de 2009

Contigo me doblego


No se que tienes o que me pasa a mi cuando estoy contigo, pero siempre me pasa igual.

Me haces enojar, mucho. Pero creo que nunca me habías visto enojada como el domingo.

Estaba emputada, pero al mismo tiempo tenía cierto sentimiento de querer cuidarte….

Estabas mal y se veía, hablabas incoherencias y las estuve pasando, estabas NECIO y te estuve aguantando, enojada pero lo aguante.

Y es que me hiciste enojar tanto que quería correrte, gritarte que te fueras, pero al mismo tiempo te veía ahí, afuera, tan solo y en ese estado…. no podía dejarte a tu suerte.

Esa parte de mi que aun te quiere (y ah como te quiere!!) es la que me permitía estar tan enojada y a la vez sentir ese apego hacia ti.

Después de esto, yo espero una disculpa, pero ¿que pasa?
Al día siguiente vienes y no entiendes el porque de mi enojo…

¿Qué demonios es lo que no entiendes? Ya te lo explique, una y otra vez.

Tenía mis razones para estar enojada y creo que esas razones eran más que suficientes para haberte corrido, y no lo hice, de hecho esas razones siguen siendo suficientes como para seguir enojada.

¿Y que haces tu?
Te haces el ofendido….

Y aquí estoy yo sintiendo otra vez que me he portado muy dura contigo, que necesito arreglar esto, que tengo que explicarte que no estoy tan enojada como parece.

¿Y que gano yo?
Nada.
Así tu solo sentirás que tenias la razón, que exagere mi enojo y al cabo de un tiempo pues que lo vuelvas a hacer, que me vuelvas a hacer enojar de la misma manera que lo has hecho antes y empieza nuestro círculo vicioso.

Esto parece una competencia. Estamos en un eterno estira y afloja, en el que ninguno de los dos quiere perder.

Esta vez no quiero ser yo la que termine cediendo, ahora creo tener la razón y se que tu también crees tenerla.

Siento que si no cedo yo tu nunca lo hará.

A ver cuento aguanto esperando a que seas tu el que ceda.

Ara

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